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Proyecto

Hoy día, un momento histórico y social de grandes avances y logros, se ha vuelto necesario pensar de nuevo la igualdad de género tanto para revisar los pasos dados como para reflexionar sobre los escollos todavía vigentes. Para que esta igualdad real y efectiva exista, ésta se debe dar en el momento mismo de pensar. Es decir, dar un paso más y pensar no sólo en la igualdad sino desde la igualdad, diseñando modelos de convivencia adecuados a las miradas de las mujeres. Hasta ahora, el camino hacia la igualdad ha sido recorrido en la dirección marcada por un modelo masculino. Ser igual parecía significar asemejarse a lo que el devenir masculino había marcado hasta el momento: había que asumir sus roles, adentrarse en sus espacios y su modelo de subjetividad independiente y desvinculada de sus propios círculos de pertenencias. Para considerarse un igual había que asemejarse al patrón constituido desde el poder instaurado como si la meta de las mujeres fuese convertirse en “subjetividades masculinizadas”.

El sentido de la identidad de género es transversal  a cualquier ámbito de la actividad humana, pues la sociedad se compone de las interacciones y relaciones entre ambos géneros y éstas deben realizarse sin la supremacía de uno sobre otro. Sin esa supremacía inventada que ha traspasado generaciones, pero que no cuenta con ningún aval real y objetivo. En este sentido, la comunicación es un sistema que comprende las expresiones culturales que codifican sistemas simbólicos de lo humano: la religión, el arte, la historia, la literatura, la filosofía, el derecho, la antropología, la sociología, la psicología, la ciencia… Pero al igual que los símbolos cambian al mutar los distintos grupos sociales, también lo hacen los sistemas comunicativos dando cabida a nuevas expresiones identitarias favorecidas por el reciente discurso y práctica de la igualdad.

Por ello, este I Congreso Internacional de Comunicación y Género se dirige fundamentalmente a propiciar una reflexión conjunta y rigurosa sobre las identidades de lo masculino y lo femenino y su cabida en los discursos mediáticos abarcando también los discursos de género que están presentes en las distintas expresiones del ser humano.

Además de esta dimensión comunicativa de la cultura y de las miradas contrastadas sobre la identidad de las mujeres en las distintas culturas que tendrán cabida en este congreso, queremos  prestar atención a los efectos éticos y sociales de los medios de comunicación como educadores permanentes de la opinión pública. Los medios de comunicación pueden ser buenos espejos de prácticas de igualdad no sólo en el plano formal y no de meros discursos retóricos que consideran la igualdad entre hombres y mujeres como su mera representación formal. Por esta razón, este congreso se propone realizar también un análisis de la igualdad de género en los distintos medios de comunicación, así como analizar la construcción de las identidades masculina y femenina desde una perspectiva crítica.

Uno de los indicadores que alertan del largo camino que queda aún por recorrer para alcanzar de hecho la igualdad entre los géneros es el de la violencia de género. La concepción de la masculinidad asociada a formas primitivas de dominación de la mujer está en la base de una de las consecuencias más terribles para las mujeres: la llamada violencia de género, así denominada con la intención de recoger el conjunto de prácticas lesivas (físicas y simbólicas, culturales y silenciosas) que pretenden recordar a las mujeres su inferioridad por el hecho de ser mujeres, la necesidad de adaptarse a un rol predefinido que cuando no cumplen contempla un castigo por ello. La violencia contra la mujer impregna la propia mirada cultural y aunque adquiere su manifestación más deplorable en los crímenes de género, adopta diversas manifestaciones que inclusive hallan cabida en imposiciones de género en la comunicación como catalizador de los imaginarios colectivos aún vigentes y de modelos de género construidos sobre el presunto derecho del hombre sobre la mujer, y sobre la sociedad en su conjunto. En esta lucha, los medios de comunicación han contribuido de manera decisiva a la denuncia pública de esta lacra social considerada hasta no hace mucho tiempo, como un asunto de carácter privado. Sin embargo, hay que cuestionarse, y este congreso ha de servir de foro idóneo para ello, si el modo en el que son tratados por los medios de comunicación estos episodios y el propio discurso que emana de esta victimización de la mujer puede entrañar ciertas paradojas para sus aspiraciones sociales de cambio. Puede producirse un cierto desequilibrio informativo entre la invisibilidad de la mujer en muchos ámbitos de la realidad y su presencia casi permanente como víctima de la violencia de género.

Una de las líneas prioritarias de una de las entidades organizadoras de este encuentro es la defensa de los Derechos Humanos y la construcción de la paz con especial incidencia en las relaciones y vínculos de las Tres Culturas del Mediterráneo. El espacio marítimo común ha posibilitado a lo largo de la historia la convivencia de las tres grandes religiones monoteístas (cristiana, musulmana y judía) en un intercambio constante de saberes, costumbres y bienes de diversa índole, no exento, por otro lado, de disputas encarnizadas y conflictos bélicos.

La defensa de este crisol cultural precisa pues, de la oposición consciente a teorías deterministas (como la del ‘choque de civilizaciones’) encaminadas al enfrentamiento o diferenciación entre los pueblos de un mismo espacio físico e histórico; y el afán por habilitar un diálogo fluido y equilibrado entre los diferentes actores sociales. El establecimiento de un entorno pacífico inspirado por la tolerancia y el respeto hacia otras culturas, debe erigirse como la base indisoluble a unas relaciones entabladas en régimen de igualdad cuyo objetivo primordial es el desarrollo socioeconómico de las naciones del Mediterráneo.

Como tal, este progreso auspiciado a partir de una colaboración estrecha tiene que ser entendido desde una perspectiva acorde a la defensa de los derechos humanos, la diversidad y la libertad de conocimiento, así como el rechazo al racismo, la intolerancia religiosa, la xenofobia u otras prácticas que atenten contra la dignidad del individuo o la sociedad en su conjunto. En este sentido, la consideración social de la mujer en los distintos entornos culturales debe caminar en un mismo rumbo a través del cual se legitimen sus derechos tradicionalmente usurpados. Por ello, las representaciones de la otra, de la mujer migrante, y su construcción como objeto (de demandas sociales, víctima de la pobreza, instrumento sexual… ) y sujeto (de derechos, de empoderamiento, como constructora de futuro) cobran una especial relevancia en los ejes temáticos de este congreso.

Además de las temáticas propuestas, también deseamos que tengan espacio en este congreso, otras cuestiones consideradas en ocasiones asuntos de baja intensidad o temas menores: la maternidad, la familia, la atención y el cuidado de mayores y dependientes, el envejecimiento y la madurez femenina … así como otros tantos temas sociales que han quedado relegados en los medios de comunicación a meros artefactos políticos, sin que sean presentados en su normalidad como parte de lo humano. Las voces de las mujeres, sus propuestas y su modo de ver la actualidad, como comunicadoras, analistas, pero también como protagonistas, será otro de los ejes de este  encuentro académico.


Las referencias a personas, colectivos o cargos académicos figuran en el presente proyecto en género masculino, como género gramatical no marcado. Cuando proceda, será válida la cita de los preceptos correspondientes en género femenino

Grupo de Investigacion Pensamiento Crítico, Comunicación y Derechos Humanos | Facultad de Comunicación | Universidad de Sevilla